Nápoles

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Primer día en Nápoles.

Llegamos el 6 de Diciembre a la tarde y cogemos un taxi para ir al Hotel.

20171206_170030Dudamos mucho a la hora de elegir la zona del hotel, nos decían que la ciudad era muy insegura, pero la verdad es que acertamos. El hotel elegido, Correra 241 LifeStyle está a 100 mts.de la Piazza Dante y de una boca de metro. En una calle oscura (como todo Nápoles) y un portal un poco siniestro que da a un patio y es donde se encuentra el moderno hotel, bien equipado y con muy buen desayuno.

Dejamos el equipaje y salimos a conocer el barrio. Pasamos por la Port d’Alba para llegar a la Via Toledo, que se llama así en memoria de Pedro Alvarez de Toledo, quien fuera virrey de Nápoles a mediados del siglo XVI. En esta larga calle se encuentran algunas famosas pizzerías como Gino Sorbillo y bares de ambiente.

trattoriaVamos buscando la capilla-museo de SanSevero, que tiene unas esculturas de mármol impresionantes.

La entrada cuesta 7€, la capilla es pequeña pero merece la pena (no dejan hacer fotos).

Cuando terminamos la visita es hora de cenar, y en nuestra búsqueda y selección de una pizzería nos damos cuenta que están todas llenas y hay que hacer cola en la calle, algo habitual en cualquier trattoria o restaurante de Nápoles.20171206_182444.jpg

También probamos los ricos pasteles de hojaldre y queso ricota que se llaman sfogliatella, también los hay de chocolate o crema, riquísimo.

En todos los sitios el horno está a la vista, en algunos restaurantes, incluso a la entrada. Para terminar el día callejeamos un poco por la zona hasta la Piazza del Gesú y nos tomamos un rico splitz en una plaza de ambiente que encontramos.

Dia 2. El plan para hoy es ambicioso. Subir al Vesubio y despues visitar Pompeia. Son los dos puntos fuertes de la zona. Pensamos coger un tren hasta Ercolano porque allí salen los autobuses para el Vesubio, y volver a la estación para ir en tren a Pompeia.

Nos levantamos pronto, vamos a la Estación de tren Garibaldi para coger el tren Circumvesuviano que en menos de 20‘ nos deja en Ercolano. La estación y los trenes son antiguos, es hora punta y nos sorprende lo concurrida que está la estación. Los tickets los compramos en una máquina dentro de la estación. Hay una parada de metro y un centro comercial desde los que se accede a la estación.

napoli garibaldi

Nada más salir de la estación hay una pequeña oficina donde compramos la entrada para subir al Vesubio (nos cuesta 10 € incluye el bus ida y vuelta y la entrada hasta subir al cráter). Aqui encontraréis más información. http://www.vesuvioexpress.info/

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Los autobuses salen cada hora, te dejan a la entrada del parque, solo hay que hacer una pequeña caminata. Cuando el bus nos deja en el Vesubio estamos a más de 1000 mts sobre el nivel del mar y hace frío.

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El autobús nos ha dejado un poco antes del fina de la carretera porque hay hielo y nieve en la cuneta. Hay una pequeña caseta de madera donde comprar la entrada, pero nosotras ya la tenemos, pasamos un par de “chiringuitos” y tiendas y empieza el camino. Está bien señalizado y es amplio, sin complicaciones.

Arriba tenemos unas fantásticas vistas de la bahía de Napoli y del cráter del volcán.

bahía de napoles desde vesubio

En el cráter incluso se pueden ver fumarolas que ascienden por el lateral ineterno del cráter. Es una experiencia maravillosa.

cráter vesubio

Terminamos la visita al volcán, y cuando nos disponemos a coger el bus que nos había traído, vemos un autobús urbano que va a Pompeia, desde el mismo volcán!!!  Sin tener que volver a Herculano. No lo pensamos 2 veces y subimos al autobús que nos deja en la entrada de Pompei Sacavi, en la parada Anfiteatro, nos ahorramos un montón de tiempo (cuando busqué en internet no encontré esa opción).

Aunque es medio día, paramos a comer antes antes de entrar a Pompei porque sabemos que la visita nos llevará tiempo. Cuando compras la entrada hay varios guías que se ofrecen para hacer la visita, nosotras la hicimos por nuestra cuenta, algo de lo que nos arrepentimos más tarde.

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Empezamos por el Anfiteatro y vamos visitando las casas más representativas. Nos sorprende el trazado rectilíneo de la ciudad, sus calles y avenidas, sus pasos de cebra, sus mosaicos y pinturas, sus vasijas y los moldes que se han realizado a partir del lugar que ocupaban los cuerpos carbonizados.

El gran foro romano o plaza principal es magnífico, rodeado de restos de templos como el de Apolo o Júpiter, a lo lejos el Vesubio “vigilado” la ciudad. Pompeia es impresionante.

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Cuando terminamos el recorrido por las ruinas, hay un museo en el que podemos ver una película en 3D con la reconstrucción de Pompeia. Después de descansar en la terraza de un café, cogemos el tren para volver a Nápoles.

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Desde la estación vamos paseando hasta llegarar a la Basilica San Lorenzo Maggiore, está abierta y la podemos visitar, también nos acercamos a la calle Armeno, repleta de tiendas dedicadas a vender figuras de pesebre todo el año, son verdaderos artesanos.

Al comienzo de la calle, haciendo esquina con Via Toledo, está la iglesia de S.Gregorio Armeno, no podemos verla porque está cerrada. Cenamos por la zona.

Día 3. Empezamos el día de nuevo en la estación Garibaldi con destino a Erculano para visitar sus ruinas, habíamos leído que eran más pequeñas pero mejor conservadas que las de Pompeia porque Erculano era donde construían sus villas los ricos comerciantes de la época, al borde del mar, en un bonito enclave.

Herculano

La verdad es que se conservan casas de 2 alturas (en Pompeia no) con entramado de madera en la parte alta, algunas de las cuales me recordaron a las que se pueden ver en algunos pueblos de Castilla. Podemos ver incluso algunas puertas y ventanas quemadas, pinturas y mosaicos y una taberna con sus vasijas. En mi opinión, Erculano es “prescindible” si ya has visitado Pompeia.

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Al terminar la visita de Erculano volvemos a montarnos en el tren y continuamos hasta Sorrento una bonita y turística ciudad sobre todo en verano situada en un acantilado al borde del mar, en el puerto cogemos un ferry que nos llevará hasta la isla de Capri.

Puerto de Capri

Aunque es Diciembre, Capri tiene su encanto, sus casas son blancas y su calles empedradas. Una vez que llegamos al puerto, decidimos coger el teleférico en Marina Grande hasta el centro de Capri, que está en la parte alta.

En menos de 5 minutos estamos arriba, disfrutando del atardecer. Hay una “piazzetta” (placita) que es el centro de la isla, animada y llena de restaurantes con terraza. A un lado se encuentra la iglesia de S.Stefano y muchas boutiques. En la plaza hay un gran árbol de Navidad iluminado.

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Callejeando llegamos hasta un mirador donde podemos ver varios senderos y algún farallón rocoso sobre el mar. Muchas tiendas están cerradas ya. Se nos hace de noche en Capri y decidimos volver al funicular para coger el último ferry (20.00h.) que en 45 minutos nos lleva de vuelta a Nápoles.

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Desde el ferry vemos la gran bahía según nos acercamos a Nápoles. Una vez en tierra, nos acercamos a la Piazza Municipio donde está la fuente de Neptuno y el Ayuntamiento.

Giramos a la izquierda  por detrás del Ayuntamiento para encontrar la Galleria Umberto, similar a la de Milán aunque mucho menos lujosa, nos parece decadente como la ciudad. Tiene un precioso suelo de mármol y una bonita decoración pero no luce nada, Hay unos andamios en el interior y está poco iluminada, hay varios locales cerrados y un par de cafés abiertos. Por uno de los pasillos, el más largo, se accede a Vía Toledo.

Poco a poco vamos hacia la Pza.Dante donde cenamos unos platos de pasta riquísima. Al terminar algunas se tomaron unas copas en un origianl pub-bar-librería con buen ambiente,  Libreria Berisio, está nada más atravesar la Porta d’Alba desde Piazza Dante, a la dcha.

quartieri spagnolDía 4. Es nuestro último día y lo dedicamos íntegramente a Nápoles.

Lo primero que vamos a explorar es el Quartieri Spagnol o barrio español.

Nápoles perteneció a los españoles en distintas épocas de su historia, primero fue conquistada por la Corona de Aragón sobre el año 1500 y posteriormente, en 1734 los borbones recuperaron Nápoles para España hasta que a principios del s. XIX la ciudad fue ocupada por Napoleón.

Este barrio, Quartieri Spagnol donde vivieron los militares españoles tiene fama de ser peligroso, pero a primera hora de la mañana nos pareció tranquilo. Es un barrio humilde y las casas están muy deterioradas, hay ropa colgada en los balcones, abuelos sentados a la puerta de su casa, es un viaje a los años 50-60.

No nos pareció gran cosa, porque hay calles similares aún en algunas ciudades españolas, imagino que a los europeos del norte o americanos les parece alucinante !!!

mercado quartieri spagnoltienda quartieri spagnolEl barrio se extiende desde Vía Toledo hacia la ladera de la montaña, con el Castel Sant’Elmo en lo alto. Es un Castillo medieval sede del Museo Novecento, en la colina del Vomero.

Encontramos muchos puestos callejeros, un mercado de fruta en una piazzeta. Muchas veces son las propias tiendas las que sacan sus mercancías a la calle, tiendas tradicionales de pasta, de quesos, etc. Aunque pudiera parecer que vamos a encontrar aquí algo diferente o más barato que el resto de tiendas, no es así.

Salimos del barrio y cruzamos Via Toledo para acercarnos a la zona del puerto y ver el Castel Nouvo. Es un castillo medieval con puente levadizo y todo, ahora es una galería de arte. Hay mucha gente así que decidimos no entrar y seguimos paseando hasta llegar a la Piazza Plebiscito.Castel Nouvo

La Piazza Plebiscito es donde está el Palacio Real y frente a él la imponente Basílica de S. Francisco de Paula. La plaza puede recordar algo a la de S.Pedro en Roma. Rodean la plaza otros edificios históricos como el Palacio de la Prefactura y el Palacio Salerno.

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Cuando llegamos era justo la hora en la que los guardias pasaban disfilando por delante del Palacio Real. Detrás del Palacio Real está la Opera.

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Aprovechando que ha salido el sol, vamos bordeando la bahía hasta el Castel del’Ovo, que se encuentra en el islote Megaride, y fue fortificado por los romanos. La entrada es gratis y desde su terraza en la que hay varios cañones,  tenemos muy buenas vistas de la bahía y cómo no del Vesubio.

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Dejamos la bahía para caminar hacia el interior por detrás de la Piazza Plebiscito entramos al barrio Chiaia con su zona peatonal llena de comercios y trattorías.

Comemos algo por allí y descansamos hasta que llega la hora de realizar la visita guiada al Tunnel Borbónico, una galería subterránea que solo se puede visitar si vas en grupo y en visita guiada (las visitas solo eran en inglés, francés o italiano) Podemos ver varias galerias subterráneas que sirvieron de refugios de guerra, una pequeña cisterna y restos de vehículos de la post-guerra, al final no resultó tan interesante como pensábamos.

barrio Chiaia

Cuando terminó la visita seguimos de compras por Via Chiaia hasta el anochecer, con sus tiendas “chic” y su buen ambiente. Volvimos caminando a la Piazza Dante donde cenamos. Nápoles nos ha sorprendido gratamente y nos ha conquistado.